15 de abril
de 2008,
Brasilia –
El problema del
aumento de los
precios de los
productos
básicos y su
repercusión en
la seguridad
alimentaria está
siendo analizado
en la 30ª
Conferencia
Regional para
América Latina y
el Caribe de la
Organización de
las Naciones
Unidas para la
Agricultura y la
Alimentación
(FAO). El
encuentro que se
lleva a cabo
entre el 14 y el
18 de abril de
2008 en
Brasilia,
Brasil, es la
principal
instancia de
debate oficial
entre los
33 países que
integran la
Organización en
la región.
El Director
General de la
FAO, Jacques
Diouf, quien
participará en
la sesión
inaugural de la
Conferencia
junto al
Presidente de
Brasil, Luis
Inácio Lula da
Silva, afirmó
que “el alza de
los precios de
los alimentos
puede aumentar
el hambre,
aunque dicha
alza también
podría
beneficiar a
millones de
pequeños
agricultores,
hombres y
mujeres, que
producen
alimentos para
su consumo
propio y venta
en los mercados
locales.
Para aprovechar
las
oportunidades se
precisan
políticas
consistentes y
sostenibles, e
inversiones en
capital humano,
infraestructura
rural y otros
bienes
públicos.”
Por su parte, el
Representante
Regional de la
FAO para América
Latina y el
Caribe, José
Graziano da
Silva, al
referirse al
alza de los
alimentos afirmó
que “el desafío
es apoyar a los
pequeños
agricultores a
producir más y
mejor,
fortaleciendo al
mismo tiempo su
seguridad
alimentaria y
aumentando sus
ingresos.
Si lo logramos,
podemos avanzar
en la
disminución de
la pobreza
extrema rural en
la Región, que
afecta a unos
36 millones de
personas en el
campo, o sea, un
30 por ciento de
la población
rural”.
La Conferencia
Regional ofrece
un foro neutral
a los Ministros
de Agricultura,
Ganadería,
Seguridad
Alimentaria,
Medio Ambiente,
Desarrollo
Rural, Recursos
Naturales y
otros altos
funcionarios y
especialistas
gubernamentales
para que puedan
analizar los
desafíos que
enfrenta la
Región. El
Secretario de la
Conferencia
Regional, Carlos
Carneiro,
informó que
“además del tema
del alza de los
precios de los
alimentos, se
discutirá una
amplia gama de
temas, entre los
que resaltan las
oportunidades y
desafíos de la
bioenergía para
la seguridad
alimentaria y el
medio ambiente
de la Región, el
manejo y control
de las
enfermedades
transfronterizas,
la acción
conjunta entre
actores públicos
y privados en el
desarrollo rural
y la lucha
contra el
hambre”.
Riesgos y oportunidades de la bioenergía
El principal
problema para la
seguridad
alimentaria en
la Región es el
acceso a los
alimentos, en
circunstancias
de que la oferta
de calorías
diarias por
persona supera
en un 30 por
ciento las
necesidades
alimentarias
mínimas de toda
la población.
En el corto
plazo es muy
probable que la
rápida expansión
de la producción
de
biocombustibles
a nivel mundial
tenga efectos
importantes en
el sector
agrícola de
América Latina y
el Caribe. Esto
puede ocasionar
cambios en la
demanda, en el
comercio
exterior, en la
asignación de
insumos
productivos
(tierra, agua,
capital, etc.),
y finalmente un
aumento en los
precios de los
cultivos
energéticos y
tradicionales,
poniendo en
riesgo el acceso
de los sectores
más pobres a los
alimentos.
La bioenergía
presenta
oportunidades y
riesgos a la
seguridad
alimentaria y el
medio ambiente
en los países de
América Latina y
el Caribe.
Las
oportunidades
están en la
posibilidad de
generar más
empleos, mayores
ingresos e
incluir la
agricultura
familiar en el
esfuerzo por
responder a la
creciente
demanda por
biodiesel y
etanol.
Sin embargo, la
bioenergía sólo
traerá
beneficios si su
producción se
hace respetando
el medio
ambiente y
tomando en
consideración
las distintas
realidades de
cada país, razón
por la cual la
FAO afirma que
es indispensable
implementar un
conjunto de
políticas que
puedan disminuir
los riesgos y
contribuir al
desarrollo
sostenible y
equitativo de
los
biocombustibles.
Les corresponde
a los gobiernos
crear políticas
y mecanismos de
apoyo adecuados
(financieros,
tecnológicos,
organizacionales,
etc.) que
garanticen y
promuevan el
acceso a los
alimentos a los
sectores más
vulnerables.
América Latina y
el Caribe sin
Hambre
Con el fin de
posicionar el
hambre en las
agendas
nacionales, la
Iniciativa
América Latina y
el Caribe Sin
Hambre fue
lanzada en 2005.
Ella cuenta con
el apoyo
financiero de la
Agencia Española
de Cooperación
Internacional (AECI)
y coloca el
énfasis en la
implementación
de políticas
públicas de
mediano y largo
plazo, y en la
colaboración
entre países
para combatir el
hambre. Al
mismo tiempo,
busca reforzar
las políticas y
las iniciativas
para alcanzar
los Objetivos de
Desarrollo del
Milenio de
Naciones Unidas,
proponiendo una
meta aún más
ambiciosa: la
completa
erradicación del
hambre en la
Región.
Sus tres grandes
objetivos,
sensibilización,
capacitación y
monitoreo de la
situación
alimentaria en
América Latina y
el Caribe,
contribuyen a un
mejor
entendimiento de
la urgencia del
problema del
hambre en la
Región y
establecen que
la erradicación
de este flagelo
no es sólo una
obligación ética
sino una meta
posible.
Entre los
periodos de
1990-1992 y
2002-2004, el
porcentaje de la
población
subnutrida en
América Latina y
el Caribe bajó
del 13% al 10%,
lo que significa
que más de siete
millones de
personas dejaron
de vivir con
hambre.
Asimismo, ese
flagelo aún
azota a 52,4
millones de
personas que
permanecen
subnutridas en
la Región, nueve
millones de las
cuales son niñas
y niños menores
de cinco años de
edad. Dentro del
esfuerzo por
erradicar el
hambre en toda
América Latina y
el Caribe, se
propuso la meta
intermedia de
erradicar la
desnutrición
crónica infantil
hasta 2015.
Concretamente,
el proyecto de
FAO que apoya a
la Iniciativa ha
contribuido al
desarrollo de
las leyes de
Seguridad
Alimentaria y
Nutricional en
Ecuador y
Guatemala,
además de estar
apoyando el
diseño de nuevas
leyes en
Bolivia, Haití,
México, Panamá,
Paraguay y Perú.
Contacto:
Germán Rojas
Oficial de Información de la Conferencia Regional
german.rojas@fao.org
(55 61) 8415 1201





