EDILMA PEREIRA / Enviada Especial / Washington
PORTAFOLIO.COM
- Bogotá
El Tratado con Centroamérica sigue marcando la agenda andina.
Ahora habrá que esperar su aprobación para que se reactive el proceso.
Dice un refrán popular que desde el desayuno se sabe cómo
será el almuerzo, y por lo que han visto los empresarios del sector
agropecuario colombiano, con los resultados de las reuniones
bilaterales de E.U. con Ecuador y Perú en Washington, no se hacen
muchas ilusiones respecto a lo que pase en esta mesa que comienza hoy
en la capital estadounidense.
Los resultados de las reuniones bilaterales de los dos países
andinos que precedieron a Colombia en su negociación agrícola del TLC
con E.U. en la octava ronda, han sido considerados frustrantes para
los empresarios de estos países.
En el caso del Perú, los negociadores de Estados Unidos
pusieron de presente la necesidad de que este país solucione primero
los líos judiciales que enfrentan empresas norteamericanas en ese
país, mientras que en el caso de Ecuador, según trascendió, se
concentraron en pedir apertura total, simetría y enfocarse únicamente
en plantear sus solicitudes sin atender las peticiones que en la
pasada reunión había presentado este país andino.
De hecho, empresarios del cuarto de al lado de Perú y Ecuador
insistieron ante sus negociadores en la inconveniencia de mantener la
estrategia actual, de seguir presentando propuestas y propuestas en la
mesa agrícola, que hasta el momento no han tenido ningún tipo de
respuesta.
Algunos empresarios que participan en el cuarto de al lado
temen que el tratamiento para los colombianos sea similar, y aunque en
este caso no se argumenten litigios o simetrías, el tema se concentre
en las peticiones que tiene Estados Unidos y no en las respuestas a
los planteamientos reiterados del equipo negociador.
Pero contrario a lo que piensan los empresarios del agro, el
jefe negociador colombiano, Hernando José Gómez, se muestra muy
optimista y considera que la experiencia vivida por los dos equipos
vecinos puede servir de base para que la negociación colombiana tenga
mejor suerte. El viernes pasado, durante una rueda de prensa para
divulgar los resultados de las reuniones cumplidas durante la semana
en Washington, Gómez dijo que posiblemente haya sido mejor que
Colombia sea el último equipo en pasar a la bilateral, porque de esta
forma ha podido recoger la experiencia de los vecinos y esto le
permitirá obtener resultados concretos.
El ‘as’ bajo la manga del equipo colombiano parece ser la
decisión de concentrarse en las peticiones y dejar, por lo menos por
ahora, de seguir ofreciendo paquetes y alternativas para el estudio
por parte de los americanos, un tema que ha generado críticas de
algunos representantes del sector privado de los tres países andinos.
Gómez señalo, eso sí, que su equipo abordará el tema del
paquete lácteo, en el que Colombia tiene amplios intereses y se
reforzará el interés en el hortifrutícola, en el que hay productos que
le convienen tanto a Estados Unidos como a los empresarios nacionales
y que hace parte del denominado cero por cero.
Sin embargo, los expertos en temas norteamericanos consideran
que no hay que hacerse muchas ilusiones, pues mientras el acuerdo de
comercio entre los países centroamericanos y Estados Unidos no sea
aprobado por el Congreso estadounidense, las mesas de negociación no
tendrán mayor movimiento.
Esto implicaría que ni en esta reunión de Washington ni en la
próxima ronda que se cumplirá en Perú del 18 al 22 de abril, se den
grandes definiciones porque políticamente los funcionarios de la
Oficina del Representante Comercial, Ustr, estarán concentrados en
convencer a los congresistas de E.U. de aprobar el Cafta.
A este ‘tiempo político’ del Ustr se atribuyó incluso la
decisión de realizar una ronda más de negociaciones, para completar ya
11 previstas para llegar a un acuerdo entre los países andinos y E.U.
(ver recuadro).
El jefe negociador de Colombia, Hernando José Gómez,
reconoció incluso que los americanos ya les han advertido que tendrán
que concentrarse entre el 6 de abril, cuando se lleve el Cafta al
Congreso, hasta finales de mayo, en lograr que esta iniciativa sea
aprobada.
Los empresarios del agro mantienen
interrogantes
Si esta semana la tónica de la mesa agrícola que hubo con
Perú y Ecuador se mantiene para Colombia, la negociación entra en un
gran estancamiento que genera serios interrogantes para los
empresarios del sector.
Así lo confirmaron algunos empresarios del agro que
comenzaron a llegar a Washington para participar de las reuniones que
se cumplen hoy y mañana.
“En el caso de Estados Unidos vemos que el interés central
es ampliar los mercados pero sin que haya una especie de pacto de
largo plazo que permita apoyar a los países de menor desarrollo”,
opinó el presidente de Indupalma, Rubén Darío Lizarralde, quien se
mostró preocupado por este enfoque.
Para el directivo empresarial, en un tratado de libre
comercio es fundamental para abrir mercados pero a veces el país debe
pensar que es más importante no perder mercados, y especialmente el de
uno.
Frente al tema de la negociación simétrica que planteó
Estados Unidos a Ecuador, dijo que si esta misma propuesta se le hace
a Colombia la respuesta es muy sencilla: “si es simétrica, entonces
que Estados Unidos elimine los subsidios que actualmente ofrece a sus
productos agrícolas, de esa manera sí se podría dar un trato
igualitario” puntualizó Lizarralde.
¿La culpa es del
Cafta?
Un paso adelante y dos atrás parece ser la estrategia
negociadora que ha aplicado E.U. en las ocho rondas de negociaciones
del TLC.
La inflexibilidad y las demoras del equipo estadounidense
para responder a las propuestas que han planteado –en todos los tonos-
los países andinos, al punto de que para empresarios de Ecuador, Perú
y Colombia, la negociación sigue en una etapa de indefiniciones y
“como si estuviéramos todavía en el 18 de mayo del 2004”, según
comentó un asistente al cuarto de al lado.
Las excusas para justificar esta falta de avances han sido
muchas y muy diversas. Recién comenzó la negociación, se dijo que no
había avances porque era necesario un proceso de conocimiento a fondo
de los equipos –entrar en confianza- y resultaba fundamental
familiarizarse con las propuestas presentadas de lado y lado.
Este fue un argumento que sirvió hasta la tercera ronda –que
se cumplió en junio en Lima-, sin embargo, a raíz de las presiones de
los empresarios, los negociadores andinos excusaron la actitud de sus
homólogos de Estados Unidos señalando que venía una etapa
preelectoral, que no se sabría si el presidente George W. Bush se
mantendría y que en caso de que ganara su contendor John Kerry, la
negociación podría ser a otro precio, según se supo en las rondas de
Puerto Rico y posteriormente en la de Guayaquil.
Por eso era necesario dar un tiempo para que los negociadores
de E.U. hicieran consultas y en general tener paciencia porque sólo la
definición del tema presidencial permitiría agilizar el proceso.
Tras conocerse en noviembre que Bush se mantenía en el poder,
surgió un nuevo imponderable: el representante comercial, Robert
Zoellick, posiblemente no continuaría en el cargo, venía una etapa de
ciertas indefiniciones y era mejor esperar a ver quién sería su
sucesor.
Entonces se decidió que habría una ronda adicional en
Cartagena, en donde las indefiniciones se mantuvieron porque todavía
Zoellick no tenía un reemplazo, se mantenían las sensibilidades y
nuevamente era necesario esperar, según los negociadores andinos.
Tras la ronda de Cartagena comenzaron a surgir versiones
sobre la importancia del Cafta y la necesidad de esperar que este
proceso pasara, argumento que nuevamente surgió en esta ronda de
Washington, donde se asegura ya oficialmente que mientras este acuerdo
no se apruebe en el Congreso de Estados Unidos, los movimientos en la
negociación con los andinos será mínima.
Una ronda adicional
Ecuador será por segunda ocasión sede de la ronda de
negociaciones del TLC entre los andinos y Estados Unidos. El jefe
negociador colombiano, Hernando José Gómez, informó el viernes que la
decisión fue tomada por los cuatro países en vista de la gran cantidad
de trabajo que todavía está pendiente por realizar en algunas mesas.
Según Gómez, luego de la novena ronda que se cumplirá en Lima
del 18 al 22 de abril próximo, habrá una nueva reunión a comienzos de
junio en Ecuador e incluirá todos los temas que se negocian. Esta
ronda será la penúltima, pues se espera que a comienzos de julio haya
una nueva reunión en Washington, donde se espera tener listo el
acuerdo final.
El negociador sostuvo que existe optimismo sobre el cierre de
la negociación en julio, luego de que se conociera que el próximo 6 de
abril inician las audiencias para el estudio del Cafta -el acuerdo de
libre comercio entre Estados Unidos y los países centroamericanos- en
el Congreso americano.
Para el negociador colombiano, julio debe ser un plazo
perentorio pues si el proceso excede de esta fecha podría comenzar a
tener problemas por el cruce que habría con el calendario electoral
colombiano, ya que para mayo del 2006 está prevista la elección de
nuevo presidente y de los integrantes del Congreso.
Este problema no lo tiene sólo Colombia, también en Ecuador y
en Perú se realizarán elecciones y en estos países es visto como
inconveniente el que se demoren más los tiempos de la negociación por
el cruce de agendas legislativas.