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NOTA EDITORIAL
Estimado lector:
Se prepara la décima
ronda de negociaciones TLC, que se llevará a cabo del 6 al 10 de junio
próximo, en Guayaquil. Los equipos negociadores esperan continuar
con el cierre de mesas, tal como ocurrió en la ronda de Lima, el mes de
abril pasado.
La agenda oficial todavía
no está lista, pero los equipos técnicos analizan el tiempo que
requerirán para completar las negociaciones en cada mesa.
Las mesas de coordinación
y comercio electrónico, que ya concluyeron sus discusiones, no se
reunirían en Guayaquil, aunque se preparan para la reunión de
coordinación andina que se llevará a cabo en Bogotá, del 17 al 20 de
mayo.
Mientras tanto, este
InfoCámara, lo centraremos en un nuevo tema de enorme importancia para
el desarrollo del sector: "Las Pymes Agrícolas: el sector
agropecuario más allá de la coyuntura de precios".
Esperamos, como de
costumbre, que usted encuentre amena y útil su lectura.
InfoCámara
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NOVEDADES AGROECUADOR
NUEVOS ENLACES
Nos es grato
dar la más cordial bienvenida a nuestra Red Agropecuaria, a las siguientes
firmas comerciales:
Jems Telecom, de Londres, Inglaterra. Agencia para Dominios Punto Coop y
Phone Coop. telefonía, equipos y sistemas.
Plastigómez, con oficinas en Quito y planta industrial en Guayaquil;
industria de rollos y fundas de polietileno de baja y alta densidad, impresos o
no impresos; línea agrícola y rollos para invernaderos y la agricultura:
fundas domésticas, fundas de viveros, geomembranas para reservorios, y más.
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EL SECTOR
AGROPECUARIO, MÁS ALLÁ DE LA
COYUNTURA DE
PRECIOS
El crecimiento de las pymes agrícolas
depende menos del tamaño que de una nueva
visión del negocio.
Fuente: Periódico On Line "La Capital"
Autor: Ing. Fernando Botta
Gerente de
AgroBrokers SRL - Argentina
Las pymes
ocupan un lugar preponderante en el esquema de desarrollo de un país. La
gran contribución que realizan es su capacidad para generar empleo, pero
esa capacidad va acompañada de una arraigada creencia de que su
condición de pequeña o mediana las coloca en inferioridad de condiciones
para competir.
Existen importantes factores externos a las empresas que no favorecen su
desarrollo. Sin embargo, esta cultura de la "inferioridad de
condiciones" nos hizo creer que las crisis provenían sólo de la falta de
políticas activas (lo que implica más impuestos) o de la sobrevaluación
del peso, etcétera, olvidándonos que tenemos nuestros propios límites.
Cris Agrys, especialista en aprendizaje del MIT (Instituto Tecnológico
de Massachusets), sostiene que la cultura antes mencionada se origina
por un razonamiento defensivo que parte de premisas que parecen probadas
cuidadosamente, pero que, sin embargo, no lo son porque parten de
elementos que no pueden ser verificados. En la última crisis de las
pymes agrícolas muchos entendían que las causas externas eran las
determinantes de la misma, y ahora, luego del boom de la soja, el
sistema parece darles la razón. Sin embargo, la caída internacional de
los precios de los commodities y la lenta revaluación del peso comienzan
a cambiar la tendencia del sector.
Con los elementos actuales, el resultado económico de una hectárea de
trigo tiene un poder de inversión 66% inferior al que tenía que en el
2001, antes de la pesificación (diferencia entre el margen bruto 2004
deflacionado por Indice de Precios Mayoristas y el margen bruto del
2001). Ahora, para adaptarse a este proceso no es necesario una nueva
devaluación, sino comprender el paradigma del desarrollo y concebir un
estrategia en consecuencia.
Los límites
El sector productor de materias primas es un sector que por su propia
naturaleza pierde participación relativa frente al resto de los
sectores. Tal como lo señalara Jeffry Sachs: "La declinación, en el
largo plazo, del poder de negociación de los commodities, es por sí un
efecto colateral de la innovación y el avance tecnológico". El sector
comercial, donde están incluidos los procesos de acondicionamiento y
transformación de la materia prima, es el sector que va incrementando su
participación en el tiempo. No porque viva a expensas de la producción
de materias primas sino porque su capacidad de crear valor (nuevas
formas de conservación, nuevos productos preelaborados, etcétera) para
la sociedad que lo contiene es muy superior a la creación de valor de la
empresas de producción primaria.
Junto a los efectos mencionados en los párrafos anteriores aparece otro
elemento fundamental para analizar los problemas del sector: la
productividad del trabajo agrario, es decir los quintales producidos por
hora hombre utilizada. Según R. Frank, para el período 1920-1975 el
aumento de productividad del trabajo alcanzó valores de 5,6% anual. Este
aumento de productividad se produce por incorporación de tecnologías que
permitan obtener mayores rendimientos y/o por incorporación de
tecnologías que generen ahorro de mano de obra, pero ello es a expensas
de más capital (menos consumo) y más competencia. La tasa de crecimiento
de la capacidad de trabajo de una hora hombre es 281% en la vida laboral
de un productor.
Ahora, si a eso le agregamos que los sectores productores de commodities
tienen, por su naturaleza, una baja tasa de rotación del capital
(necesitan muchas unidades de capital para producir un peso en ventas) y
que una gran parte de las empresas son medianas y familiares (el número
de integrantes crece independientemente del crecimiento de la empresa)
obtenemos empresas que son desplazadas no por ineficientes, sino por un
desbalance entre las necesidades de crecimiento y sus posibilidades
reales. Es decir que la inversión neta (ingresos financieros menos
consumo) no alcanza para mantener una adecuada fuente de trabajo para el
productor y sus hijos.
La difusión de nuevas tecnologías y prácticas idóneas para mejorar la
eficiencia operativa hace que la frontera de producción se desplace
hacia el exterior. En otros términos, los avances tecnológicos hacen que
una unidad de tierra aumente su productividad. No obstante, aunque ese
aumento trae una mejora absoluta de la eficacia operativa, nadie
aventaja a nadie, pero produce un desgaste competitivo entre productores
por capturar más tierra y mantener la eficiencia de los recursos,
convirtiéndose, para uno de los competidores en una estrategia
destructiva.
Aceptando los límites naturales de la producción agrícola, es
prioritario repensar el futuro de las empresas. ¿Qué hay que tener? Un
sueño, una visión del mundo que queremos ayudar a crear, porque a partir
de esa idea se puede clarificar qué necesitará la sociedad, quién será
el cliente objetivo y qué habilidades diferenciales serán la clave de la
competitividad.
Mantener la eficiencia operativa y crecer, como mínimo, al mismo ritmo
que crece la eficiencia de los factores de la producción; elegir un
nuevo negocio en que la empresa puede estar en el futuro; definir el
grado de integración mínimo necesario para alcanzar los objetivos, son
algunas de las decisiones que los empresarios del sector deberemos tomar
para tener la oportunidad de ayudar a crear el país que soñamos. Sin
embargo, tomar estas decisiones demandará optimizar, profundizar y/o
aprender herramientas básicas, más allá de la producción, como el
control de gestión, la administración de riesgos, etc.
"La principal dificultad para los países en desarrollo es pasar de una
ventaja comparativa (ventaja natural) a una ventaja competitiva (ventaja
autogenerada). Sin la posibilidad de desarrollar variedad de productos,
servicios y/o métodos de producción las oportunidades de desarrollo
estarán seriamente limitadas" (Michael Porter).
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InfoCámara
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