“Temas
fundamentales"
SILENCIO CULPOSO
Jorge Madera
Castillo*
Endilgar absolutamente todos los problemas que aquejan a
nuestra sociedad a los políticos, no es lo correcto.
Lo que nos ha venido sucediendo desde hace más de dos décadas
es una suerte de abandono al concepto de “ser ciudadano”.
Nos hemos alejado de la responsabilidad de actuar como tal para
contribuir a la solución de problemas y para ser corresponsables del
progreso de la nación. Hemos dejado todo en manos de los políticos,
esa minoría que no solamente ha demostrado irresponsabilidad, sino
que además se ha llenado los bolsillos. Habrá excepciones.
Los ciudadanos hemos dicho: “que sigan nomás; yo no me
meto en ese tipo de cosas; a la final tengo que dedicarme a lo mío,
porque si no lo hago, mi familia no come”.
Les hemos brindado en bandeja de oro, la oportunidad para que
estos personajes, antes Don Nadie, entren a las instituciones a
hacer de las suyas, para que terminen creyendo “ser alguien” con
base en los dineros mal habidos en el quehacer político o
dirigencial.
Y nosotros que?. Nada!. Silencio; silencio cómplice; silencio
culposo.
Hemos creído en las cosas que nos han ofrecido, y los hemos
elegido. Hasta hemos reincidido!!. Ellos han llegado al poder, y
han creído que con nuestro voto, les hemos firmado un cheque en
blanco para que llenen la cantidad libremente y se rifen el dinero,
junto con aquellos contratistas, testaferros, y personajes
vinculados. Podemos mirarlos pasearse campantes por nuestras
narices. Parte de su jugada, es haber
mantenido a los ciudadanos en la más absoluta desinformación e
ignorancia.
Estupefactos hemos visto por ejemplo, cómo determinados
politiqueros pillos y populistas llegaron a movilizar masas de gente
del campo, para marchar en la ciudad sin que conozcan el
objeto de la marcha!. Les desinformaron!. Nunca les dijeron la
verdad!. Los utilizaron para sus propósitos.
Cuándo hemos visto una verdadera y real rendición de
cuentas?. Cuándo ha conocido la ciudadanía sobre el manejo de los
fondos públicos, es decir de nuestro propio dinero? En qué momento
el ciudadano de a pie ha conocido por parte de la autoridad, cómo se
ha gastado el dinero y en qué?.
Queda muy claro que las instituciones públicas y sus
administraciones no cumplen con el mandato de la Ley de
Transparencia y Acceso a la Información, y es más, hacen todo lo
posible y se comportan como verdaderos toreros cuando un ciudadano
requiere de un determinado dato. A lo mucho le responden con mucha
prosa: mire la página web, allí está todo………falso, de falsedad
absoluta!. O simplemente le contestan sin ruborizarse: “ponga
una solicitud para ver si aprueba la autoridad”.
Con esta desinformación el ciudadano se aleja de su verdadero
papel de ciudadano. No ejerce ciudadanía. No está en condiciones de
opinar, peor aún de aplaudir o de protestar. Simplemente se
despecha y se aleja.
Si la autoridad, el político en ejercicio del poder, es
racional y ejerce con responsabilidad y transparencia, nada debe
temer. Tiene que poner la información a la orden de la ciudadanía
sin que se lo pidan!. Pero la tiene que presentar completa sin
tapujos, maquillajes, ni interpretaciones torcidas a su favor.
Hemos comprobado que, cuando a cualquier ciudadano se le
presenta la información veraz, completa y transparente, se
siente en capacidad de analizarla y sacar sus propias conclusiones;
es más, se siente en capacidad de proponer a su modo, fórmulas y
hasta políticas públicas. Es solamente en ese momento, cuando él se
siente verdaderamente ciudadano porque, con base en su conocimiento
se está acercando a la toma de decisiones del Estado, es decir de su
propio futuro.
Nosotros como ciudadanos entonces, debemos preocuparnos de
mantenernos muy bien informados con el derecho legal que nos asiste,
y acercarnos al funcionamiento del Estado, a la participación en la
toma de decisiones, y al control a través de veedurías ciudadanas.
El político en ejercicio del poder se sentirá controlado y
difícilmente nos seguirá engañando.
Amigos: No más de este alejamiento que nos ha hecho tanto
daño. No más de este silencio culposo.
Para contactar con
el autor: jmadera2002@yahoo.es