“Temas
fundamentales”
EL TLC Y LA
OBJETIVIDAD DEL ANÁLISIS CIUDADANO
Jorge Madera
Castillo*
En nuestro país existen temas tan delicados como éste, cuyo
análisis tiene que superar el ámbito en el que se ha venido
discutiendo: el fragor politiquero de alcantarilla.
El aprovecharse de
la inestabilidad institucional del país para obtener el rechazo de
la población, no ha sido honesto. El aprovecharse de una época de
campaña política para ponerle una gran carga emocional e inducir a
la confrontación y a la bronca, no ha sido lo correcto. El
aprovecharse del ambiente caldeado de la campaña para resaltar y
promover la oposición ideológica anti yanqui o anti Bush y así
recoger votos; o en su defecto, adoptar una posición de “se firma
porque se firma” a ultranza, tampoco ha sido ético. Estas no han
constituido propuestas decentes ni razonables!. No se puede seguir
polarizando al país de esta forma irresponsable!
Los ecuatorianos no somos tontos ni borregos!. Deberemos
exigir a quien nos gobierne, la oportunidad de razonar sobre los
Tratados de Libre Comercio en general con base en elementos como los
que siguen.
·
Los
Tratados de Libre Comercio no son un fin. Son un medio para lograr
que nuestros productos y servicios sean vendidos en otros mercados,
y a su vez que los productos de otros países nos lleguen en
condiciones favorables. Estos TLC’s son buenos en la medida que las
dos partes obtengan más beneficios que desventajas. Ningún TLC es
100% perfecto para las dos partes.
·
En
estas circunstancias, mientras más Tratados firme un país en
condiciones de equidad, sus habitantes y sus productores tendrán
mayores y mejores oportunidades. ¿A quien no le interesaría por
ejemplo, tener la posibilidad de dar a sus hijos un equipo de
computación de tecnología de punta a precios muy convenientes, a
cambio de que nuestro campesino pueda vender libremente sus
productos en otro país, en lugar de que sea explotado por los
intermediarios locales, o simplemente se le pudran en el campo?.
·
Un
TLC es un acuerdo comercial entre dos países. Es un contrato que
generalmente pasa por largos y responsables procesos de negociación.
Tiene un inicio, unas condiciones de cumplimiento mutuo, y una
finalización. No está escrito en piedra y puede ser revisado si las
condiciones ameritan. Y bajo determinadas condiciones de
incumplimiento, hasta puede ser finiquitado.
·
El
verdadero fin y el reto en Ecuador tiene que ser, el dotar a
nuestros productores de los elementos necesarios para que sean
competitivos, y que esa capacidad competitiva sea sostenible en el
largo plazo. Cada sector tiene que ser favorecido por políticas
estatales que brinden la oportunidad de mejorar, de perfeccionarse,
de salir adelante y de aprovechar las ventajas que brinda un acuerdo
comercial.
·
Si en
determinado Tratado de Libre Comercio, por ejemplo, son los
productores agropecuarios de determinada especialidad quienes
resultan desfavorecidos, queremos que se nos demuestre cómo y en qué
forma es que el Estado, no solamente va a compensarlos, sino a
embarcarlos en el tren para que no se queden desamparados y
empobrecidos. Ahí está la delicadeza del tema: saber minimizar los
riesgos sectoriales. Es aquí donde debería centrarse la discusión.
·
Debemos tener muy claro que no existe Tratado de Libre Comercio
alguno que sirva a un país, si éste no tiene productos para exportar
con calidad, cantidades y precios competitivos. De esto no hay la
menor duda. Pero qué significa esto?. Son los productores
ecuatorianos quienes deben asumir la responsabilidad de modificar
sus prácticas empresariales, adoptar técnicas de punta, producir con
calidad lo que el mercado internacional requiere, reducir los costos
con base en la eficiencia, producir con responsabilidad social,
capacitar a su gente y pagarle bien de acuerdo a resultados, unirse
con otros empresarios similares en forma asociativa para enfrentar
temas que solos no pueden resolver o les resulta muy oneroso….en
fin, y es el Estado quien debe apoyar con políticas públicas
coherentes.
·
Así
las cosas, desarrollar la capacidad exportadora de nuestros
productores es la clave. Y para quienes elaboran productos no
exportables de consumo nacional como por ejemplo los agricultores de
subsistencia (papas, maíz suave, mellocos, arveja, etc.), fortalecer
su capacidad productora y comercializadora donde está su talón de
Aquiles. Es allí donde tenemos que poner la lupa; es allí donde las
políticas públicas deben ser muy puntillosas y los ciudadanos
debemos permanecer vigilantes.
Lo que sí es cierto en todo esto, es que con o sin firmas de
Tratados de Libre Comercio, los pequeños, medianos y grandes
productores, y el Estado, debemos tomar una actitud diferente
porque la globalización ya nos ha impuesto unas reglas del juego
diferentes en el concierto internacional. O nos hacemos
competitivos, o salimos del juego. Y el Estado debe redefinir su
papel y sus políticas en beneficio del productor.
Amigo: Ya no nos dejemos embobar por los políticos!. Si usted
analiza objetivamente, la calentura no está, entonces, en la firma o
no de un TLC, sino en lo que nosotros seamos capaces de hacer por
nosotros mismos para enfrentar al embate de la apertura de los
mercados.
jmadera2002@yahoo.es