De los gobiernos es muy poco, o casi nada, lo que se puede
esperar; generalmente sus estructuras y procedimientos tienen
tantos vicios, rigideces, ineficiencias y distorsiones
que es preferible adoptar una estrategia de desarrollo en la
cual los ciudadanos se vuelvan menos dependientes de las
"ayudas" gubernamentales.
En América Latina los proyectos paternalistas de erradicación de
la pobreza rural han sido y siguen siendo una sucessión
de fracasos. Entre otras razones, porque parten del supuesto
equivocado de que la
principal causa de la pobreza de los
agricultores, es la insuficiencia de sus recursos materiales y
financieros; y que consecuentemente el Estado
debe proporcionarles más tierra, más animales, más maquinaria,
más subsidios, más créditos, etc; y después que los proyectos
fracasan---y casi siempre fracasan---concederles
más refinanciamientos y finalmente condonar sus deudas.
El otro diagnóstico y la
otra solución
Personalmente no estoy de acuerdo con ese diagnóstico ni con
esas soluciones tan conservadoras, pues entiendo que el
principal problema de los pobres rurales es el no
saber hacer y no tanto el
no tener recursos para hacerlo. La
vivencia que he tenido con muchos de esos proyectos
paternalistas en 19 países latinoamericanos me ha enseñado algo
muy diferente de lo que está escrito en los textos académicos;
entre otras cosas, lo siguiente:
---Un alto porcentaje de agricultores, aún siendo pobres,
dispone de los recursos mínimos para
empezar su
desarrollo (algo de tierra propia o de terceros, algunos
animales propios o en medianeria y muy especialmente una
abundante mano de obra ). Al contrario de lo que suele
afirmarse, la cantidad de recursos potencialmente productivos
que esos agricultores disponen, más bien sobrepasa su capacidad de utilizarlos con eficiencia y en
la plenitud de sus potencialidades. Confirman esta
aseveración, la bajísima productividad de la mano de obra
familiar y los igualmente bajísimos rendimientos que esos
agricultores pobres obtienen de la tierra y de los animales
que manejan.
---Lo que más hace falta a los pobres rurales es el
saber y el saber hacer
( conocimientos, habilidades, aptitudes, actitudes y
valores ) para que tengan la capacidad de incrementar
la productividad y el rendimiento de la mano de obra
familiar, de la tierra y de los animales que ya disponen.
Reiterados trabajos de investigación y extensión rural han
demostrado que gran parte de dichos incrementos puede ser
obtenida, apenas con mejores conocimientos; es decir, sin
necesidad de proporcionarles más recursos
materiales y financieros. A propósito sugiero consultar el texto
“Desarrollo agropecuario: de la dependencia al protagonismo del
agricultor” disponible en la
nueva Página
http://www.polanlacki.com.br/agroesp
¿Qué es lo que más necesitan los pobres: créditos generosos o
conocimientos útiles?
Todo lo anterior significa que los proyectos paternalistas están
sobreestimando la falta del financiamiento ( que los
gobiernos no disponen en cantidad suficiente para ofrecer a
todas las familias rurales ) y
subestimando la
falta del conocimiento ( que está disponible pero, en gran
parte, permanece ocioso en los organismos de investigación ).
Asimismo significa que, en países cuyos gobiernos están tan
“desfinanciados” como los nuestros, estamos cometiendo el
contrasentido de ofrecer a los agricultores recursos adicionales
en vez de
enseñarles a utilizar más racionalmente los que ellos ya poseen.
Y es debido a estas irracionalidades que estamos llevando los
pobres rurales al banco
antes de ofrecerles una educación rural de buena
calidad. Como no poseen
el saber
y el saber hacer, los pobres rurales en vez de
actuar como agentes de su propio
desarrollo, involuntariamente, actúan como causadores del
subdesarrollo. Este es el problema de fondo y consecuentemente
una educación emancipadora deberá ser el punto de partida para
una gran solución.
Una propuesta de sentido común: transformar el factor potencial
en un factor real de desarrollo
Los proyectos de desarrollo rural recién tendrán éxito después
que proporcionen a los afectados
por el subdesarrollo, en primerísimo lugar,
el saber
y el saber hacer para que puedan actuar como constructores
del desarrollo ( personal, familiar,
comunitario, municipal, etc ). En el medio rural el recurso más
abundante, y potencialmente más eficaz para generar riqueza y
prosperidad, son las propias familias rurales. Sin embargo, de
poco sirve disponer de familias llenas de potencialidades
latentes.
Es necesario que los proyectos tengan el objetivo y la
capacidad ( reitero, intencionalmente, el objetivo y la
capacidad ) de transformar ese abundante
factor potencial
en un eficiente factor real de desarrollo. Entonces la solución
más apropiada consiste en ofrecerles una educación útil,
funcional e instrumental que les enseñe a producir con mayor
eficiencia y rentabilidad, aunque no accedan a recursos
materiales y financieros adicionales a los que ellos ya
poseen. Proporcionándoles una educación orientada al auto
desarrollo, estos pobres quienes actualmente hacen parte del
problema, pasarán a hacer parte de la solución. Con ello
tendremos una menor cantidad de familias rurales reivindicando
infructuosamente recursos al Ministerio de Hacienda y una mayor
cantidad de ellas
generando dichos recursos en sus propias fincas,
al practicar una agricultura más eficiente, más productiva y
más rentable.
"Funcionarios públicos" no estatales reemplazando a
funcionarios públicos estatales
Después que los gobiernos
adopten una estrategia educativo-emancipadora, los propios
pobres rurales podrán actuar como si fuesen "funcionarios
públicos" no estatales, reemplazando en gran parte a los
funcionarios públicos convencionales. Debidamente capacitados
estos pobres estarán aptos a corregir sus
propias ineficiencias y a solucionar, ellos mismos, muchos de
los problemas que ocurren en sus fincas, en sus hogares, en sus
comunidades y en los mercados rurales. A su vez los gobiernos
ahorrarán sus escasos recursos porque esos "nuevos funcionarios
públicos" no exigirán sueldos, viáticos, vehículos, aguinaldos,
vacaciones, ni jubilaciones...y por último, no harán huelgas, no
reivindicarán "derechos adquiridos" ni practicarán los tan
odiosos y cada vez más frecuentes actos de corrupción. Porque
serán los propios agricultores, luego de recibir una educación
orientada al protagonismo y al "emprendedorismo", quienes harán
aquello que los gobiernos inoperantes,
perdularios e ineficientes, durante años y décadas, no han sido
capaces de hacer por ellos.
Ya no hay tiempo para utopías ni ilusiones; las soluciones
paternalistas están agotadas. Debido a la crónica
insuficiencia de recursos públicos, idéntica estrategia de
educar para emancipar,
tendrá que ser adoptada en relación a los habitantes
urbanos. El creciente desequilibrio
entre lo que reivindican los ciudadanos y la decreciente
capacidad de los gobiernos en satisfacer sus peticiones está
exigiendo que nuestro sistema de educación tenga como un
importante objetivo el de formar ciudadanos que reemplacen,
hasta donde sea posible, la dependencia por la emancipación.
Esta tendencia, en la cual los propios afectados por los
problemas están solucionándolos, ya está manifestándose en el
sector laboral ( auto empleo ), en la previdencia o seguridad
social, en los servicios de salud, en la protección policial,
etc.
Los gobiernos pobres no pueden actuar como si fuesen ricos
El desequilibrio
mencionado en el párrafo anterior no es privilegio de
los empobrecidos gobiernos de los países latinoamericanos pues
ya está siendo reconocido hasta en los países más ricos del
mundo, cuyos gobiernos están siendo obligados a reducir,
drásticamente, las ayudas paternalistas que durante mucho tiempo
concedieron a sus ciudadanos; porque sus presupuestos, por
abultados que sean, sencillamente ya no soportan
financiar ayudas tan generosas. Si los países ricos están
haciéndolo, con muchísima más razón tendrán que hacerlo los
gobiernos de los empobrecidos y endeudados países
latinoamericanos. Nuestros gobiernos, inexorablemente, tendrán
que priorizar el "empoderamiento" de los ciudadanos y
convocarlos para que ellos mismos---en forma individual y
grupal---solucionen algunos de sus problemas y
adicionalmente generen ingresos adicionales con los cuales
puedan pagar a las empresas privadas para que éstas les
proporcionen los servicios que los gobiernos,
definitivamente, no están en condiciones de ofrecerles.
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